Julio Cortázar, fue un escritor argentino que nació en Bruselas (¿ironico no? esto se debe a que se nacionalizo allí, pero posteriormente a modo de protesta contra el regimen militar de ese pais, opto por su nacionalidad francesa) y que sin duda revoluciono, junto con otros autores, la concepción que el mundo tenia acerca de la literatura latinoamericana.
Entre los numerosos escritos de Cortázar encontramos uno muy particular referente a el uso de las palabras, su comportamiento, su trascendencia,su evolución y su manipulación, siendo así como llegamos a La instrumentación del lenguaje.
La tesis de Julio gira en torno a como las palabras que fueron pilares del pensamiento y de las grandes revoluciones intelectuales de la historia pierden toda profundidad e importancia, agotándolas y enfermandolas tal y como se agota un animal o nosotros mismos, y se convierten en una herramienta fácil para la elaboración de discursos elocuentes que des individualizan, masifican y enajenan al común. Coincido con cortazar, en que nosotros, en vez de tener una mentalidad curiosa y perspicaz para percatarnos de aquello que nos es inusual dentro del lenguaje, damos por hecho su sentido y no nos sumergimos en su verdadero alcance, ese potencial que desarrollamos en su capa mas trivial es aquel que en realidad nos permite conocer, comunicarnos y en ultimas ser humanos.
Para adentrarnos en unos ejemplos de la instrumentación del lenguaje, debemos entender que las palabras trasmiten mas que una preconcepcion en nuestra cabeza, es decir que nuestras experiencias condicionan nuestro entender, y es por esto que debemos dejar que ellas nos hablen y nos transporten a lugares recónditos de nuestro cerebro que nos permitan entender la esencia de cada una y esto se debe practicar para poderlo convertir en un ejercicio involuntario de la razón, así, podremos evitar que las palabras se desgasten, se enfermen, pierdan valor o relevancia. Este primer argumento es del que se aprovecharon algunos personajes de la historia para impulsar sentimientos y conductas de la población sin su mas mínimo consentimiento aparente, es decir, la gente no se daba cuenta de que frente a sus narices se estaban cometiendo barbaries que van en contra, incluso, de su naturaleza humana y todo esto gracias a un uso del lenguaje que no podría emitir un juicio de valor acerca de si es bueno o malo, para Cortázar esto era una abominación, le producía asco y rechazaba con vehemencia cualquier uso inescrupuloso del lenguaje.
Hitler, por ejemplo, es considerado un maestro de la oratoria. Él, con esta habilidad que poseía, fue capaz de pernear en un porcentaje muy muy amplio de los alemanes la idea de que su raza era superior, que debían hacer lo que fuera necesario para "defender su cultura", termino que por supuesto, se tergiverso para un interés particular, y así fue como logro exterminar a millones de judíos, comunistas, socialistas y demás corrientes que fueren en contra de su Nazismo implacable. Este es tan solo uno, de los muchos ejemplos que existen y que de hecho menciona Julio en su texto, para concienciarnos de esta realidad que nos atañe día a día.
Pero y a todas estas, ¿que debemos hacer, para no ser manipulados ni tampoco agotar las palabras?
A mi parecer, debemos saber escuchar y cuestionarnos con criterio el por que de esa palabra porque como lo dice Cortazar "detrás de cada palabra esta presente el hombre como historia y como conciencia y es en la naturaleza del hombre donde se hace necesario ahondar a la hora de asumir, de exponer y de defender nuestra concepción de la democracia de la libertad y de la justicia social." esto a modo de explicar que sea cual sea la palabra en cuestion, debemos sumergirnos y ahondar.
Para desarrollar esta labor tenemos un elemento muy valioso que es nuestra inteligencia, lo que para Julio era un limpiador de palabras. Es esta la que le devuelve a las palabras su valor y que por consiguiente se configura como la herramienta para el desarrollo de la cultura y la humanidad.